Timmy, una tortuga gigante de Aldabra que vive en el Zoo de Paignton, en Inglaterra, perdió un trozo de su caparazón por un golpe durante una pelea con otra tortuga de la misma especie. Como los caparazones de las tortugas tardan en curarse aproximadamente unos 18 meses, los veterinarios del parque zoológico decidieron construir un trozo de caparazón en fibra de vidrio para que protega la herida de Timmy durante el largo proceso de curación.
La historia de Timmy, como la de muchos animales que llegan a los zoológicos, tiene su origen en el tráfico ilegal de animales. En 1986, los servicios aduaneros británicos la incautaron cuando iba a ser introducida ilegalmente en el país. En aquel entonces, Timmy tenía un tamaño no más grande que el de un puño. Ahora, con 23 años de edad, Timmy pesa ya 153 kilos.
Las tortugas gigantes de Aldabra, que proceden del archipiélago de las Seychelles y son una especie protegida en peligro de extinción, pueden alcanzar los 227 kg. de peso y vivir más de 100 años.
Leído en: Daily Mail.

